17 de julio de 2016

Diario de viaje - 23: La neblina envuelve Tintagel, tal como lo hizo en Avalon.

Hay muchas palabras que podrían describir el Castillo de Tintagel, como "antiguo", "hermoso" o "impactante", pero sólo hay una que puede expresar la sensación que despierta en ti tan pronto lo divisas: mágico.
No se trata sólo de la vista, un precioso acantilado que te hace sentir que te encuentras en el rincón del fin del mundo.  No se trata sólo de las ruinas, antiguas y misteriosas, que evocan escenas difusas de caballeros y banquetes.  Es la niebla, esa niebla eterna que envuelve todo: la roca y la hierba, las ruinas y el sendero, que te envuelve a ti y confunde ante tus ojos el mar, el suelo y el cielo.  Es todo el lugar.  No hay foto alguna que le haga justicia, Tintagel es magia y sólo puedes sentirla cuando estás ahí.


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