28 de abril de 2012

Los jovenes (sí) leemos...

Un muy buen artículo del escritor Javier Ruescas:

"A veces leemos para escapar de la Realidad que nos rodea, la misma que no llegamos a entender o que, simplemente, no queremos comprender por miedo a ahogarnos. A veces lo que buscamos son respuestas a preguntas que desconocemos, que intentamos ignorar, que no nos atrevemos a hacer en voz alta. Las buscamos en secreto, para nosotros..."



18 de abril de 2012

Espejos

¡Espejos, qué objetos tan seductoramente aterradores! ¿Es ése tu reflejo o es la imagen de otro ser, tratando de engañarte, haciéndote creer que eres tú? No lo sé... A veces me descubro en el espejo viendo el reflejo de «mi» reflejo, en el reflejo de mis ojos...
a veces, asusta. Es como si alguien estuviera atrapado en mis ojos, alguien que no soy yo...
"Los espejos son portales" ¡Tan simple como eso!


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Gracias a Carlos Mxax, cuya entrada inspiró la mía...

¿Cómo siente un hombre? Sabrá Mandrake...

Siempre he querido escribir como un hombre, pero todo lo que sale es puro romanticismo femenino, falso, irreal... Nunca he podido...

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abril 17, 2012

Estaba en un mar de gente, aprisionado por el contacto de muchos cuerpos desconocidos, exhausto, a punto de abandonarme al desespero cuando la vi.
Allí, sentada, sus ojos cerrados en una ensoñación que sólo ella conocía. Su cabello negro, su piel clara, sus labios finos y carnosos. Su simple vista me hizo olvidarme del mundo, de la desesperación. Pensé que iba a quedarme toda una vida contemplándola, como estaba en ese momento. Imaginando su vida, especulando sus sueños, preguntándome si alguna veza ella haría lo mismo conmigo. Y todo iba a este ritmo hasta que algo cambió en el ambiente y ella abrió los ojos. ¡Verdes como un bosque frondoso!

Mis pensamientos no le habían hecho justicia en lo absoluto. Por un instante experimenté la mayor dicha posible, por ese instante fugaz en el que nuestras miradas se encontraron y nuestra piel se rozó. Después de eso no hubo nada. Ella se levantó de su asiento y se fue, había llegado a su destino. Y yo... yo me quedé como antes, embelesado por la frescura de su presencia. Triste por su partida, pero ansioso por un próximo encuentro...

9 de abril de 2012

Mi Testamento:

¿Por qué hago esto? Manía.

Siempre he tenido la sensación de que algo va a pasar. De que voy a perder la memoria -he ahí la razón de mi caja de recuerdos- o me voy a ir pronto de aquí -¿puede ser que lo espero?-.

Mis posesiones corrientes se las dejo a mis hermanas -si es que alguna quiere algo de eso-. La ropa, bótenla o regálenla, no importa, no creo que alguien la quiera, bueno, excepto el corsé, creo que eso sí les gustaría... Respecto a mi posesión más preciada, mis libros, entiérrenme con ellos, para que podamos estar juntos. Mentira, repártanselos o regálenlos a alguien que sí los quiera. O consérvenlos, de tal manera que cuando quieran entretenerse un poco lleguen a recordarme al ver mi nombre escrito en la primera o última hoja...

Más bien, entiérrenme con mi caja de recuerdos, al fin y al cabo, son ellos todo lo que fui para los demás... No. Si quieren, quémenla, después de todo ya no soy eso que fui...

Las fotos, mis preciosas condenas, ¿las quieren? cójanlas... creo que a esta altura, ya no me puedo -por más que quiera- apegar a nada.

¿Qué más tengo, a ver? Resumamos -resumo, resumo... siempre pluralizándome... -: lo que quieran, cójanlo. Fin del asunto.

Ya no albergo la infantil esperanza de que se llegue a publicar algo de lo que he escrito. ¡Oh, infantil deseo! ¿Qué son mis letras para ser leídas por otros? Quémenlo, quémenlo todo o guárdenlo. Como prefieran... aunque sería difícil quemar este blog olvidado, los cuadernos sí son fáciles de destruir... Hagan como gusten.

Respecto a la donación de órganos, sáquenme todo, menos los ojos. Creo que ellos son demasiado míos. Aunque, pensándolo bien, sería problemático que alguien recibiera mi corazón -para él o ella, por supuesto-. ¿O es el cerebro? -lo es-. Bah, como sea, será su problema, después de todo, no el mío. Sáquenme todo, menos los ojos...

No me entierren. Crémenme pero no me olviden. Como dije alguna vez, "¡Que se queme todo!".

A mis padres, perdonen mi egoísmo.  No les dejo nada, ya tuvieron demasiado de mí.  A mis hermanas les he dejado mis pertenencias, y no sólo eso, albergo la esperanza de que quedará en ustedes más de mí que lo que les dejo en este escrito. Las amo -o ¿las "amé"?-. A mis amigos, queridos míos, mi corazón. De verdad los quise...

¡Ah, me olvidaba! Una ceremonia corta, esparzan mis cenizas donde lo consideren conveniente, me cansé de tomar decisiones. Eso sí, que suene el violín que, tristemente, no pude tocar...

¡Buen viaje, feliz travesía para ustedes!. Deséenme, de corazón, una próxima feliz siguiente vida... -O el paraíso, si creen en ello-.

«Memento homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris.»


¿Que por qué hago esto? Manía: nunca pude evitar escribir los finales primero...