16 de julio de 2016

Diario de viaje - 22: Bristol

Bristol no es tan limpia y ordenada como las otras ciudades que he visitado.  Es moderna, vibrante, joven.  En la mañana tuvimos un tour sobre Arte Callejero en el que pudimos caminar por la ciudad y aprender algo diferente.  No era un recorrido histórico como supuse que sería.  No fuimos a los grandes puntos turísticos, pero precisamente por eso logramos ver un lado de la ciudad que tal vez no muchos turistas ven.  Los callejones llenos de graffitis y arte hecha con stencil, las calles no tan transitadas, el clamor de la gente pintado en una pared: "el agua es un derecho", "no dejes que te domen".  Fue interesante.  Nunca lo hubiera hecho por mi cuenta ni en mi ciudad, ir en un tour sobre arte callejero.  Así que el aprendizaje es doble.


Después del tour y del almuerzo (caminar por casi 3 horas te abre mucho el apetito), caminamos por zonas más turísticas.  Llegamos en el día preciso, había un festival y las calles estaban rebosantes.  Personas, puestos de comida y muchos, muchos barcos.  Qué ganas nos dieron de rentar uno, así fuera un bote de remos.  Música y color.  Un lindo día.

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