21 de enero de 2016

"Ella existe en la primavera"

Después de pesarlo un poco, es evidente.  Ella es verano, es imposible no sentir la cálida luz del sol con solo verla y notar la intensidad abrumadora del gran astro en su sonrisa; es alegría y esplendor, juventud e inocencia.  Por su parte, ella es otoño pero no en esos días de viento frío, sino en esos días calmos, llenos de sutileza: tiene algo melancólico, sí, la despedida del sol intenso, pero contra toda lógica tiene también algo hermoso; es un sol tímido, bajo en el horizonte, y no un sol de mediodía en el trópico pero sol es sol, a fin de cuentas, así lo acompañe el viento.  La tercera ella es verano nuevamente, sólo que un poco menos intenso que la primera, digamos que es una tarde-noche veraniega cuando ya refresca un poco.  ¿Y yo?  Yo soy invierno.  Ja.  Mentira.  Tal vez soy otoño también, un otoño que quiere ser invierno y primavera al tiempo, un otoño con contradicciones que se regocija en su melancolía y al mismo tiempo busca alcanzar un poco de sol, un otoño que anhela la primavera aunque (no)crea que existe.


“Ella existe en la primavera”.  Es lo más bonito que he escuchado en un tiempo.



8 de agosto de 2015

En noche de poemas... Violeta espera.

Y en una noche como ésta, entre tantos encuentros y despedidas, al calor y llanto que irradian las palabras de los muertos, sólo recuerdo éstas:

"Sentada junto a la ventana,
Violeta, paciente, espera.
Aguarda al amado
que el mar le ha robado.
Desfilan los pretendientes,
mas Violeta, paciente, espera
contemplando la marea."

(Patrick Rothfuss, El Temor de un Hombre Sabio)

22 de julio de 2015

Ante la tragedia

En momentos como éstos, él dice esto:


«Nunca piensas que estas cosas te pasarán a ti. Le pasan cosas terribles a la familia del vecino. Y piensas: "Gracias a Dios no somos ellos". "Gracias a Dios no somos esa familia". Y luego despiertas un día y eres ellos. Y nunca vuelves a verte de la misma manera.»


Y en momentos como éstos, yo respondo:


«Y todo es parte de la vida, tanto la fragilidad como la fortaleza. Y tal vez todo lo que podemos hacer es hacerle frente a lo primero refugiándonos en lo segundo. Aceptar lo que no se puede cambiar y seguir adelante.»


¿Y qué más se puede decir? C'est la vie, C'est la vie, C'est la vie.  Mil y una vez "así es la vida", mil y una vez c'est la mort.

Como dice Oscar Wilde, "En mí mismo descubro ahora algo recóndito, que me dice que nada carece de sentido en el mundo, y menos todavía el sufrimiento (...) En puridad de verdad, es el dolor una revelación, pues se conoce por él eso en que jamás se había pensado (...) Lugar sagrado es aquel donde hay dolor. Comprenderá algún día la Humanidad lo que esto significa. No se sabe nada de la vida, hasta entonces."




11 de julio de 2015

Ichirin no Hana (Una sola flor)

¿Qué sentido tiene adelgazar cuando otros se van a quedar en huesos?
Lo que siempre me ha gustado de la muerte: que es un absoluto.  Lo que nunca me ha gustado de la muerte: que el mundo no se detiene.  No más Margarita y Violeta.  Adiós a los sueños absurdos.  Ahora soy la única flor de la casa.


7 de junio de 2015

Ayer

Amo y odio mis contradicciones.  ¿Se nota?
Aber in Zeite wie diesen mein Hass ist größer als meine Liebe.  Warum sage ich "nein" wenn ich "ja" sagen möchte? Ich ärgern mich über meine Unentschlossenheit und meine Dummheit.  Ich liebe mich aber heute... heute möchte ich nur schlafen.  Ich will verstehen, dass ich brauche.

23 de marzo de 2015

El mismo laberinto

Cuando una mujer te diga que está loca, o es muy complicada, hazle caso. No se trata de un comentario casual, es una advertencia.  En mi caso, desearía que no fuera necesario advertir sino que con solo una mirada algo en su interior les dijera, denotando un mecanismo de auto-preservación en perfecto estado, "no, mejor no".

Me pregunto si cuando llegue a querer a alguien, si es que se da el caso, esa persona se sentirá, me mirará y actuará de la misma forma en que yo lo hago con los demás: sin sentir absolutamente nada, y si en ese momento se restaurará el equilibrio del mundo.  Porque ciertamente hay un desequilibrio, ¿no?, en el hecho de que alguien te quiera -lo que sea que signifique eso- y tú sólo seas capaz de decir "lo siento", sin siquiera sentirlo en realidad.

Pero, después de todo, no creo que sea mi culpa. Una vez una persona me dijo "uno no elige querer a alguien, eso solo pasa", y yo le creo.  El problema está en que le pase solo a uno cuando debería sucederle a dos.  El problema es que esté yo involucrada; yo, que en conversaciones corrientes dejo caer el comentario casual pero intencionado de "creo que estoy loca" y "soy muy complicada", pero que, no obstante, parecen ignorar.

El problema soy yo, al fin y al cabo, que sigo perdida en el laberinto de siempre, preguntándome si hay salida, si fui yo quien se metió ahí un día o si siempre estuve pero no lo había notado.  De todas formas, no importa.  Traje el asunto a colación porque es una vieja maleta de equipaje con la que no sabes qué hacer, que no molesta hasta que alguien te pregunta por ella, pero que después de contestar, vuelves a dejar en su lugar, sin que haya cambiado nada, no para ti. 
Y eso es lo que pasó, alguien preguntó, yo respondí.  Pero todo sigue igual. Nada de qué preocuparse.

9 de marzo de 2015

Relámpago mental

-  ¿Y cómo quieren que no sea errática si fueron ellos quienes propiciaron mi huida?
- Oh, pero no fueron ellos quienes obligaron tu actuar.  Fue tu propia naturaleza la que te convirtió en péndulo.