Esto no es un propósito de año nuevo de esos que nunca se cumplen. Tampoco es una señal de vida -aunque sirve como una-. Pero de cierta forma sí es un propósito, una resolución.
En este momento siento que no soy lo que debería ser. Me miro en el espejo y, además de verme extraña, me siento ajena a mí misma. ¿Y qué debería ver, cómo debería ser? Mejor, sólo eso me viene a la mente. Me pregunto si tú también te sientes así de vez en cuando.
Más firme, más madura, más... mejor. ¿Y por qué no? Más bonita, no creo que hiciera daño... Más real, más viva, menos... yo. Diferente. Siento como si el tiempo no pasara. 2013, el mundo no se acabó y yo sigo siendo igual... No creo que tenga arreglo, ni siquiera sé cómo exactamente se supone que debería verme. En fin... se supone que no vine a quejarme. Hoy no.
Mi propósito de este año es ser más audaz, o por lo menos intentarlo. ¿Quieres un ejemplo de lo que hablo? Soy como mi violín. Claudia/o. Es hermoso pero está guardado desde hace 2 semanas. Lo toqué bastante pero no del 31 al 4 de este mes. Cuando lo fui a tocar de nuevo estaba desafinado y me da tanto miedo romperle una cuerda que guardado se quedó. No es que no lo quiera tocar lo suficiente como para abandonarlo, como para no mover las clavijas buscando afinarlo, sino que lo quiero tanto que no quiero arruinarlo. ¿Sabes? No me considero una persona cobarde, pero si hago lo mismo que con mi violín en cada decisión de mi vida, sin duda me convertiré en una cobarde. Y eso es lo que menos quiero.
Yo siempre he sabido que "escoger un camino significa abandonar otros", y siempre he temido la elección. Pero no más. Muy pronto me verán con el cabello rojo y tomando decisiones audaces con los ojos cerrados. Bueno, no. Un paso a la vez y sin ser extremista. Debo recordar eso. Nota mental: no llegar a los extremos. Las mariposas me lo anunciaban... transformación. Supongo que empezaré con mi violín.
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| "Si algo no cambia, vas a marchitarte y morir... como una flor que no recibe agua." |