5 de agosto de 2018

Lo neutro

Desde ayer me he sentido extraña.  No sé si estoy cansada.  No sé si estoy triste.  No me siento pesada. O, más bien, no me siento en absoluto.  Siento que, si sigo escribiendo estas líneas, me va a doler la cabeza.  Presiento el dolor, justo encima de mi ceja izquierda. Así que, tal vez, sí me siento un poco.

No me siento particularmente dramática.  Creo que oscilo, en este momento, entre la melancolía y la nada.  Miento, no hay melancolía, es una oscilación entre un tono plano de nada y una gama más oscura.  Creo que es un tema de aburrimiento. Durante todo este tiempo he tenido días buenos. Tanto así que ni necesidad de escribir he sentido.  Triste, sí, recurrir a las palabras sólo en tiempos de necesidad. ¿Dónde queda el placer? ¿La creación por simple y puro deleite?  Se ha perdido, ocultado en privilegio de la dulce rutina del descanso.

Quiero probarme a mí misma que no necesito la tristeza para escribir, que es una cuestión de disciplina, que también sé cómo plasmar la alegría y la calma.  El otro día, revisando un cuaderno, encontré que me había propuesto para este nuevo año retomar mi ritmo de lectura y escritura. ¡Oops! Haberlo encontrado antes. Me quedan 6 meses.

24 de agosto de 2017

Pensamiento random

Déjame tomarte una foto, sí? Una sola y nada más. Te prometo que nadie la verá, sólo yo.  No es por ti, tranquilo, es por mí, mi colección privada.  Para qué, dices? Para mi colección. Qué hace un coleccionista?  Se maravilla en sus elementos.  Para mí son retazos de memoria. Encuentro pedazos de mí en cada uno de ellos. Tal vez busco construir algo completo, una colcha de parches, un mantel, un espejo. Soy costurera de recuerdos.  Los momentos felices, los momentos tristes, todos caben aquí. Coso un punto cada vez que los miro. Cada nuevo vistazo es un hilo.  Leo y releo los mismos escritos. Leo y releo y escribo el cambio y su fecha con otro esfero.  Sólo lo escrito y el cambio de color atestiguan el paso del tiempo. Me encuentro a mí misma año tras año, línea tras línea.  Me abrazo, me rio, lloro y me regaño. Lo reviso y lo vuelvo a guardar. La foto es sólo otro testimonio, nada más.  Entonces, me dejas?

5 de mayo de 2017

Señal de vida # infinito: estilo 2017

Hola, masa anónima que sigue este blog polvoriento o se lo encuentra por casualidad.  No he publicado ninguna entrada desde diciembre del año pasado, así que quería dejar, como me es habitual, una señal de vida.

Este año ha traído grandes cambios.  Graduación, primer trabajo formal, personas y experiencias nuevas, distancia con otras.  En consecuencia, hice algunos cambios en el blog, empezando por mi nombre.  "Marianne" ya no se siente tan mío.  Creo que siempre será importante por todo lo que representó, pero ya no corresponde con la nube informe dentro de mí.  He preferido dejarme como "C'est la vie" porque, básicamente, de eso se trata el blog: de mi vida, de cómo la veo, la siento y la respiro.  "Así es la vida" resume no sólo los hechos, sino esa nostalgia que no me logro quitar del todo, cambie el nombre, la foto o el suceso.  Espero que la vida que muestre aquí no sea sólo los grises, sino también los momentos de luz que le dan nombre a este sitio.

Otro cambio se dio en las pestañas.  La de libros ya no tiene la cita de Cortázar, sino mi "explicación" de lo que se supone es su propósito: enunciar aquello que he leído, que no debería haber leído, que me enorgullece y me avergüenza en ciertos círculos, pero que ha aportado de alguna forma extraña a eso que soy en cuanto a gusto literario y mente en general.  

No sé si lo notaron, pero añadí otra pestaña.  "Diario de un enredo" es eso y nada más.  Les dejo la explicación y la advertencia:


"~No me propongo aquí más que aclarar mis ideas en relación a un enredo con nombre propio. Cada número es un día, cada día un pensamiento que me lleva en una dirección que me propongo discernir.~
(Demasiado privado para este espacio público, lo sé, pero qué se le va a hacer, es mi forma de exhibicionismo. Por favor mantenlo así.)"


Eso es todo.  Espero volver a escribir pronto.  Feliz día, noche y limbo, ¡hasta la próxima!  

31 de diciembre de 2016

La la Land

Lloré.  Porque fue una de esas películas que confirman cosas en las que crees y presentan fragmentos de la vida de una forma hermosa, pura.  Creo que va más allá de una película de amor o sueños o música, se trata de la enseñanza alquímica de que para ganar algo, otro algo debe sacrificarse, de que tomar un camino significa abandonar otros, de que para alcanzar un sueño se debe renunciar a cosas, hacer sacrificios.  De cierta forma, ellos sacrificaron su amor, ese que los empujó a cada uno en la dirección que necesitaban.  No pude evitar pensar "habrían sido felices" o "si tan sólo él hubiera estado ahí, las cosas habrían sido diferentes".  Pero no se trata de eso, no se trata de eso.  Es más un "estuvieron en el momento en que debían", aprendieron lo que era necesario y siguieron su camino.  Y, obviamente, hay melancolía y un pequeño dolor por aquello que pudo ser, pero no fue.  Porque, de cierta forma, nunca hubo un cierre como tal, se lo dejaron a las circunstancias de la vida, dejaron que ésta decidiera en lugar de hacerlo ellos mismos.  Así que sí, hay melancolía, hay pérdida y nostalgia por lo imposible.  Porque se amaban y nunca dejaron de hacerlo y, probablemente, nunca lo harán, tal y como ella dijo, pero ahora todo queda confinado a un rincón en la memoria, a un hermoso recuerdo.  Pero más allá de la melancolía y un amor que perdura en la memoria está la vida, esa que cada uno eligió, están los sueños por los que cada uno lucho, decidió y, al fin, alcanzó.  Están los mundos que construyeron aparte.  Y por eso hay también alegría.  Por eso se miran a los ojos al final y se sonríen, sabiendo que valió la pena y que cada uno lleva al otro a su manera, hacia adelante, aunque separadamente.  Por eso ella ahora ama el jazz y el club de él se llama Seb's.  Porque así es la vida, porque debían seguir y lo hicieron.  Y son felices con eso.


20 de septiembre de 2016

Cuarto concurso de cuento corto UN en la web : EL CEMENTERIO DE SUEÑOS

Hola,

Dado que no he escrito desde que volví de mi viaje (sí lo he hecho, pero por cuestiones editoriales no lo puedo publicar aún), les comparto un relato corto que escribí en marzo de este año:



Cuarto concurso de cuento corto UN en la web : EL CEMENTERIO DE SUEÑOS: "Hay un monstruo debajo de mi cama, lo escucho rugir todas las noches. Cuando los ruidos del mundo se apaga y el silencio de las calles ensordece, el monstruo se retuerce y despierta, araña las tablas de mi cama y susurra palabras de espanto (...)"



Espero volver pronto con más relatos.

10 de agosto de 2016

Un dolor bien recibido y nada más

"Mi mamá lo perdonó, pero no le dio una segunda oportunidad, esa es la diferencia.  Lástima que no la viera."  Qué puede ser más doloroso?
En un mundo paralelo, en uno de esos sueños que revelan más de nosotros mismos de lo que deberían, él se acercaría, como lo hacen todos los otros, y diría "cómo lo siento".  Y estaría bien.  Ella diría "gracias", y eso sería todo.  No un abrazo, no un beso, un apretón de manos quizá.   Y estaría bien.

Pero como no es un mundo paralelo ni un sueño, en realidad no sucede.  En cambio pasa que esa otra ella dice lo que dice y se va.  Y yo pienso que podría decirle "tía, cada cosa que dices nos hiere, no ves que somos eso que no se pudo separar?".  Pero no es un sueño, no es otro mundo, por lo que mi boca decide callar.  Si lo fuera, oh si lo fuera, el dolor de cualquiera sería un dolor bien recibido, un dolor humano y nada más.

25 de julio de 2016

Diario de viaje - 31: Último día

Hoy "corrí" de un lado para otro, intentando absorber lo más que pude la atmósfera londinense.  No me quería ir, esa era la realidad, pero hay deberes y responsabilidades que me obligaban a regresar.  Puede que sea por el poco tiempo que duré, pero no me sentía nostálgica.  No llegué a sentir añoranza por mi hogar, aunque sí pensé en algunos momentos "a mi hermana le gustaría esto" y "quiero abrazar a mi gato".

Caminé nuevamente por el Puente de Londres y el Puente de la Torre.  Llegué hasta la Torre de Londres y, como faltaba media hora para cerrar, el vendedor me aconsejó entrar en otra ocasión.  Otra ocasión.  Él no sabía que era mi último día en Inglaterra.  Pero seguro habrá otra ocasión, en realidad lo deseo.  Ya estoy pensando en algunos planes para mi regreso que, aunque no tiene fecha, espero que se dé:
1. Visitar el Palacio de Buckingham por dentro.
2. Entrar a la Torre de Londres.
3. Hacer el tour nocturno The Ghost Bus.
4. Ver la exhibición permanente de Libros Raros en la Biblioteca Británica.
5. Probar el Sticky Toffee Puddin.
6. Ir al Castillo de Windsor
7. Ir al Hampton Court Palace.
8. Ver una función en la Royal Opera House.
9. Volver al Globe y ver otra obra, pero esta vez sentada.

Como no pude entrar a la Torre, caminé por los alrededores y encontré un lindo parque Trinity Square.  Compré cidra, me bebí una y guardé 3 latas esperando a que no me pusieran problema en el aeropuerto.  Como estaba entretenida no me dí cuenta de lo tarde que era 6:30 pm.  De nuevo el sol del verano me juega malas pasadas.  Tuve que correr al subterráneo de vuelta a mi hostal, agarrar mi equipaje y volver a correr al subterráneo para ir al aeropuerto.  Lo bueno es que llegué a tiempo para mi vuelo.  Lo triste es que me estaba yendo.

¡Adiós, Inglaterra!  Ha sido un placer.
Hasta pronto.



23 de julio de 2016

Diario de viaje - 29: Más (no)despedidas y viajes solitarios

1 - Cero sentimentalismo.

Hoy fue un día interesante. Si por interesante se entiende que estoy muerta de cansancio y siento, al mismo tiempo, que no hice nada. Me levanté a las 5:15 de la mañana. Horrible. ¿Ya he dicho que odio madrugar? Pues odio madrugar y peor si es en vacaciones. Teníamos que estar en los autobuses a las 6:45 am, sin retrasos. Meta cumplida. 

Lo primero que hay que decir es que se adelantó mi despedida con mis amigas. Tenía planeado pasar el día con ellas en el aeropuerto y decirles adiós allí, verlas dirigirse al avión y continuar mi camino. Habría sido maravilloso, pero también complicado y costoso. Resulta que habían 3 autobuses: el primero iba a Victoria Station y los dos últimos, a Heathrow. Caro y Laura se fueron en el segundo, yo fui en el primero. He de admitir que me pareció una despedida fría. Curiosamente, fue mucho más emotivo anoche, cuando acompañamos a Ben, Maddie, Jenny y Dana. Esperaba un fuerte abrazo y sentí un pequeño nudo en mi garganta y lágrimas aproximándose, cosa bastante rara en mí. Tengo la tendencia a vivir las despedidas como lo que son: una parte natural del proceso llamado vida. Aun así quería llorar. Pero no sentí la acogida, el espacio seguro. 

Tal vez estaban conteniéndose, evitando alargar la cosa y exponerse. Ambas admitieron antes que no les gustan las despedidas. Y lo entiendo, no son placenteras. Pero yo quería vivirlo. Ellas mencionaban nuestros planes para el próximo año, pero no era eso lo que necesitaba, yo quería una clausura. Tal vez yo siento que no las volveré a ver y ellas de verdad creen que nos reuniremos de nuevo, y eso marcó la diferencia. Sea como sea, las llevo en mi corazón. No diré que las amo, como Dana, porque para mí esas palabras son demasiado fuertes y un mes, por más maravilloso que sea, no me da la certeza de decirlo. Pero, definitivamente, las llevo conmigo. Y tal vez eso sea más que suficiente. 

2 - Viajando sola: La Odisea 

En el autobús intenté dormir. Misión semi-cumplida. Al llegar a Victoria Station decidí que antes que nada debía recoger los tiquetes del tren de mañana y fue ahí donde empezó mi “odisea”. No recorrí mucha distancia, pero sí subí y bajé escaleras innumerables veces con una maleta en la espalda, un bolso de mano y una súper maleta de 18 Kg.  Horror. Mi viaje fue el siguiente: 1) de Coach station a 
la Underground Sation. Bien, una de las estaciones con más viajeros en Londres y resulta que no tiene escaleras eléctricas para ir al subterráneo. Ah, pero hay un plan de renovación con proyección a 2018. ¡Hurra! Bien por los londinenses del futuro, mal por mí que lo necesitaba ya. 

2) Cuando llego a la máquina de tiquetes después de hacer fila durante un tiempo el operario me dice que tengo que ir a las máquinas de arriba. Yo y mis 3 maletas. Ok, si no hay de otra...

3) Cuando llego a las máquinas de arriba y hago toda la fila (¡2 veces! Una máquina tenía problemas de impresión) acepto que no voy a poder reclamar mis tiquetes en esas máquinas, ya que no tengo la tarjeta. El pánico me carcome. Ya pagué por los tiquetes de forma online y no tengo con qué comprarlos de nuevo, y si no tengo tiquetes, automáticamente pierdo también el dinero de la entrada. Mis amigas se fueron, estoy sola en esta ciudad.  Nadie en quien apoyarme durante los días que me quedan aquí.

4) Afortunadamente, mis maletas y yo perseguimos a la mujer que arregló la máquina, descubriendo 
que sí íbamos a poder viajar. Otra fila. Más larga. Hace calor y he estado corriendo por toda la estación con mis maletas. Estoy sudando y tengo hambre (no desayuné bien y ya es hora de almuerzo), pero al alcanzar la taquilla el buen hombre me entrega mis tiquetes. Qué alivio. 

5) Yo y una de mis maravillosas ideas: tomar el subterráneo es caro (realidad), mejor intento con un 
bus. Y eso significa volver a salir de la estación, caminar bajo el sol y arrastrar mis maletotas por 
todo el lugar. Si es más barato, vale la pena, ¿no? Pues no. Porque no existe ningún bus que me 
lleve así que, al final...

6) debo volver a la estación, volver a bajar y subir escaleras con mi pesado y estorboso equipaje, y 
volver a hacer fila para comprar el tiquete.  Al final lo logré.  Llegué a mi hostal medio muerta, pero llegué.

El resto del día fui al Imperial Museum of War, pero estaba cerrado por el horario. No importa, camino en el hermoso parque que lo rodea y admiro el Jardín Tibetano de la paz, justo en frente del 
Museo de la Guerra. También fui al mercado de Elephant & Castle, pero no había mucho que mirar.  Estoy muerta.  Me estoy quedando dormida mientras escribo esto: hasta mañana.

22 de julio de 2016

Diario de viaje - 28: Despedidas y estrellas

Hoy tuvimos la presentación final.  Nos fue mucho mejor de lo que pensé, dada la poca preparación que tuvimos.  Fue interesante -y angustiante- no tener el control de hasta el más mínimo detalle, pero creo que me ayudó a comprender que existen otras personas y otras maneras de hacer las cosas y que, al final, pueden tener buenos resultados.  Lo que no significa que vaya a cambiar la mía, claro está.  A nivel académico, un proyecto se avecina.  El tarot pronostica un buen panorama, ¿deberé creerle?

Por otro lado, hoy tuvimos la barbacoa de despedida.  No hay que recordar que de barbacoa sólo tiene el nombre, lo importante es que nos la pasamos tomando fotos grupales y de todos con todos.  El último día llegó a su fin, mañana tendremos que levantarnos temprano y marcharnos, volver al lugar de donde vinimos con sus dulces y amargos.  Y eso significa decir adiós a la encantadora gente que conocimos.  Nada fácil, mucho menos placentero.  En nuestras cabezas bullen los planes de reencuentro y mi parte escéptica me pide que guarde todo esto en mi memoria, sólo por si no se llegan a cumplir.  Lo hagan o no, no olvidaré.

Llegó la noche y con ella el adiós a los chicos de US.  Adiós a Dana, a su encantadora sonrisa y amigable espíritu.  Adiós a Jenny y a esa calma que la envuelve.  Adiós a Maddie y a ese dinamismo que inspira.  Adiós a Ben y a sus graciosas ocurrencias.  Lindas personas, les deseo lindos destinos y, si hemos de vernos de nuevo, que así sea, iré a su encuentro con los brazos abiertos.

Hoy vi las estrellas, esos astros extraños que quería ver desde el principio.  Hermosas y desconocidas, tal como las imaginé en este antiguo mundo.  Aun así, me gustan mis propias estrellas.  Mis ojos buscaban el cinturón de orión sin encontrarlo.  El último día en Exeter, despedidas y nuevos encuentros.

21 de julio de 2016

Diario de viaje - 27: De preparaciones y otros demonios (2)

Fui de compras.  Un candado para la maleta, baterías para la cámara, té para regalar, crema y perfumito para mí.  No quiero irme, pero es necesario empezar a empacar.
Ah, sí, la otra cosa que preparé durante el día fue la presentación de mañana.  También vi dos capítulos de Marco Polo en Netflix.  Digamos que tuve un poco de entretenimiento.

20 de julio de 2016

Diario de viaje - 26: Último día de clase & película

Bueno, como se observa en el título, hoy fue el último día "formal" de clase, ya que el viernes nos veremos de nuevo con Jo, pero será para la presentación final.  Además de cosas aburridas como la clase (miento, la de hoy estuvo bien), en la noche nos reunimos todos en mi cuarto para ver "Relatos Salvajes".  La película estuvo buena.  Creo que para los chicos de US fue una experiencia interesante, pues los roles cambiaron, al ser una película en español esta vez fueron ellos quienes necesitaron subtítulos.  Además, Relatos Salvajes no es una película romántica o con una trama tradicionalmente sencilla, sino una serie de micro-historias con algo en común: un sólo momento, acto o gesto lo cambia todo; la paz se transforma en lucha y el hombre normal en criminal.

No hace falta decir que me gustó.  No la vimos completa (algunos estaban cansados), pero definitivamente vale la pena.  Esperemos que mañana pueda hacer algo entretenido.

19 de julio de 2016

Diario de viaje - 25: Karaoke!

Hoy fue una noche divertida.  A pesar de que usualmente pongo música en el computador y empiezo a cantar, nunca había estado en un karaoke real.  Quería cantar desde el principio, pero elegir una canción fue difícil.  Además, tenía muchos nervios: hace más de 4 años que no me paro en frente de un micrófono.  Mi voz ha cambiado, mi actitud en el escenario también.  Pero al final salió bien.  Temí arruinar la atmósfera con mi gusto depresivo en música, por lo que al principio me abstuve de participar.  Luego vi en el listado de canciones disponibles "Jar of Hearts" y decidí intentarlo.  Mi crítico yo señalaba mentalmente "¡desafinada!", pero a la amable/ebria audiencia no le importó.  Hubo incluso comentarios como "¡cantaste muy bien!".  En definitiva, una divertida e interesante noche.  Habrá que repetirla.  Prometo no prestar tanta atención a la audiencia y cantar, desde el fondo de mi alma, lo que se me de la gana.

18 de julio de 2016

Diario de viaje - 24: de preparaciones y otros demonios

Se acerca el final.  El día 24 ha pasado.  24 días de 31.  77% del viaje.  Hace un par de horas reservé mi habitación para los últimos dos días en un hostal londinense (¡Londres de nuevo!), un gran indicio de que los maravillosos días que aquí he pasado están por concluir.  Si pudiera, quisiera llevarme un poco del aire de este lugar.  Ese aire que me ayuda a sentirme joven, libre y aventurera.  Necesito conservar esta sensación dentro de mí, sobre todo porque apenas regrese a mi país volveré a ser presa de la rutina, de la prisa y del estrés.  Quisiera decir que también de la alegría, pero teniendo en cuenta que este será mi último semestre de pregrado, todo parece volverse más serio, si es que es posible añadir más seriedad en mí.

En fin, que este es el día veinticuatro de este precioso viaje que no quiero que termine.  Haré lo posible por conservar un poco del espíritu que este lugar me despierta.  Lo prometo.

17 de julio de 2016

Diario de viaje - 23: La neblina envuelve Tintagel, tal como lo hizo en Avalon.

Hay muchas palabras que podrían describir el Castillo de Tintagel, como "antiguo", "hermoso" o "impactante", pero sólo hay una que puede expresar la sensación que despierta en ti tan pronto lo divisas: mágico.
No se trata sólo de la vista, un precioso acantilado que te hace sentir que te encuentras en el rincón del fin del mundo.  No se trata sólo de las ruinas, antiguas y misteriosas, que evocan escenas difusas de caballeros y banquetes.  Es la niebla, esa niebla eterna que envuelve todo: la roca y la hierba, las ruinas y el sendero, que te envuelve a ti y confunde ante tus ojos el mar, el suelo y el cielo.  Es todo el lugar.  No hay foto alguna que le haga justicia, Tintagel es magia y sólo puedes sentirla cuando estás ahí.


16 de julio de 2016

Diario de viaje - 22: Bristol

Bristol no es tan limpia y ordenada como las otras ciudades que he visitado.  Es moderna, vibrante, joven.  En la mañana tuvimos un tour sobre Arte Callejero en el que pudimos caminar por la ciudad y aprender algo diferente.  No era un recorrido histórico como supuse que sería.  No fuimos a los grandes puntos turísticos, pero precisamente por eso logramos ver un lado de la ciudad que tal vez no muchos turistas ven.  Los callejones llenos de graffitis y arte hecha con stencil, las calles no tan transitadas, el clamor de la gente pintado en una pared: "el agua es un derecho", "no dejes que te domen".  Fue interesante.  Nunca lo hubiera hecho por mi cuenta ni en mi ciudad, ir en un tour sobre arte callejero.  Así que el aprendizaje es doble.


Después del tour y del almuerzo (caminar por casi 3 horas te abre mucho el apetito), caminamos por zonas más turísticas.  Llegamos en el día preciso, había un festival y las calles estaban rebosantes.  Personas, puestos de comida y muchos, muchos barcos.  Qué ganas nos dieron de rentar uno, así fuera un bote de remos.  Música y color.  Un lindo día.

15 de julio de 2016

Diario de viaje - 21: ¡St. Ives! De gaviotas y otros demonios.

Jenny fue atacada por una gaviota.  Perdió parte de su helado.

St. Ives es un lindo lugar, excepto por las gaviotas.  Te miran desde las alturas, acechándote, esperando el momento en que saques tu comida para ¡pum! robártela en menos de un segundo.  Ni qué decir que después del ataque de Jenny no me sentí tranquila al aire libre.  

Rentamos un bote y fuimos hasta Seal Island y, aunque solo pudimos ver 3 focas (2 de ellas solo asomaban su cabeza del agua y la otra dormía sobre una roca), el paisaje fue maravilloso.  Me hizo pensar en rocas y cuevas prehistóricas, y en el escrito que no he publicado, ese sobre la conjución del mar y el cielo.  Realmente hermoso.  A lo lejos se podía divisar una torre ruinosa, en la cima de ese inmenso verdor.  Imaginaba a una mujer de vestido antiguo y larga cabellera, parada en el extremo del acantilado, pensando en el pasado y contemplando el fondo, el mar y las rocas que la aguardaban.  Quería quedarme allí a escribir eso que mis ojos no veían, pero que mi mente inquieta podía percibir.  No tenía lápiz ni papel, estaba con mis amigos, no era el momento.  Pero es una sensación que persiste incluso mientras escribo estas líneas, una que verá fruto en un futuro próximo.

Al regresar, caminamos por el pueblo.  Teníamos hambre, pero muchos lugares estaban llenos, así que fuimos a una panadería por una orden take away.  Comía mi sandwich en un callejón y me sentía paranóica, vigilando a las gaviotas.  A ellos también les preocupaba que una apareciera de repente y les robara sus pasty de cordero.  Deliciosos, por cierto.  Superado el reto de la comida, compré Rocky fudge en una tienda local.  Demasiado dulce para Caro, perfecto para mí.

Caminamos otro poco y ya fue hora de regresar.  Un día que se hizo muy corto.  Mañana iremos a Bristol y, si todo sale bien, el domingo iré a Tintagel.  Mis amigos no me acompañarán, pero espero que sea tan mágico como parece.

14 de julio de 2016

Diario de viaje - 20: Normalidad

Clases.  Discutiendo sobre diversidad en un entorno realmente diverso.  Bien hecho, sistema educativo británico.

13 de julio de 2016

Diario de viaje - 19: Pequeños detalles

Mi clase de la mañana fue entretenida.  Trabajamos sobre dinámicas de grupo con un enfoque práctico (lecciones cortas y ejercicios experienciales) que hizo, junto con la novedad del tema, que la clase fuera mucho mejor que las que he tenido hasta ahora.

Pero quiero hablar sobre las compañeras con las que estuve en la tarde.  Cai, Yu, Lin Lu y Min son cuatro chicas provenientes de China.  En clase no habíamos tenido la oportunidad de compartir mucho, pero hoy me invitaron a ir de compras con ellas, lo que fue fabuloso.  Almorzando en mi habitación pensé por un momento no ir, ya que tenía muchas cosas que leer, pero el hecho de que me invitaran, cuando usualmente no hablan ni comparten con nadie que no sea chino, me hizo sentir honrada y pensar que sería una descortesía rechazarlas.  Así que fui.

Comunicarnos con palabras es un poco difícil, pues les cuesta trabajo hablar en inglés y yo lo único que sé de chino es "nihayo" y "xie xie" ("buenos días" y "gracias").  Bueno, lo único que sabía.  Ahora sé también que "abuela" se dice "nene" (sí, como "bebé" en español.  ¡Oh, dulces ironías de los lenguajes!) y que "guaan" traduce, en buena tónica, algo como "déjame en paz / no me molestes".  Me enseñaron algunas otras palabras, pero no estoy segura de poderlas recordar a largo plazo.  En fin, debido a la barrera lingüística tuvimos que apoyarnos bastante en el lenguaje no verbal, señalar y tocar objetos.  Lo que siempre resulta divertido.

Sin embargo, lo que me hizo escribir este post fue algo diferente, un pequeño gran gesto de gratitud que me conmovió: de vuelta en el campus y después de la cena, me regalaron un pequeño paquete de chocolates de la tienda en la que estuvimos como forma de agradecimiento por lo que yo considero como "insignificante" ayuda en las clases.  Y es que me parece tan natural, ayudar a alguien a comprender lo que se dice, dedicarle un poco de tiempo, asegurar que participe en el grupo..., que no creía merecer más que un "gracias".  Pero para ellas no fue así.  Otra muestra más que refuerza mi convicción de que en la compleja trama de la interacción social nunca podemos saber cuánto  ni de qué manera afectamos a los otros.  Razón de más para ser amable, para ser humano.

Así como mi pequeña ayuda las motivó a darme un presente, su amable gesto me conmovió.  Qué hermoso es afectarnos mutuamente de forma positiva.  Qué hermosas son las buenas amistades y los buenos momentos.


12 de julio de 2016

Diario de viaje - 18: clase, quiz y risas

Mi entrada anterior sobre Pub quiz no fue suficiente.  Esta vez el grupo era más grande y las preguntas incluían desde identificar banderas y lugares del mundo hasta escribir cuál animal despierta junto a Taylor Swift en el vídeo de Trouble.  Muy divertido.

Después del quiz jugué un poco de Ping Pong y vimos el primer capítulo de Marco Polo en Netflix.  Muy interesante, a decir verdad.